La otra fue un año antes y en la cera de enfrente. Era el 10 de marzo de 1994 y por aquel entonces me encontraba entrenando en el Sevilla Atlético, cuando su entrenador, José Ángel Moreno, nos citó en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán para enfrentarnos al primer equipo en partido de preparación. Al Sevilla FC de la época lo dirigía don Luis Aragonés, que dividió a su plantilla en dos, para lo cuál necesitó un par de jóvenes del B, y como yo pasaba por allí... Pues eso, que formé parte del segundo once con jugadores tales como Monchi, Jiménez, Rafa Paz, Simeone... acompañando a Linde en el ataque, pues Suker estaba con la selección. Fue una experiencia increíble con el "Cholo" Simeone buscándome con la mirada y pidiéndome que lo apoyara en desmarque de apoyo, mientras Jiménez o Rafa Paz preferían que cayera en banda. Aún recuerdo esas arengas del "El sabio de Hortaleza" diciéndome mientras trataba de presionar en ese campo tan ancho "-Venga chaval, que parece que vas andando...".
Te invito a conocer mi vida a través de mis experiencias relacionadas con el mundo del deporte. Para ello necesitarás unas zapatillas deportivas, o como siempre fueron llamadas en mi barrio, unos botines.
domingo, 7 de enero de 2018
UN REPASO AL CARRASCO FUTBOLISTA
El pasado 13 de febrero de 2017, mi buen amigo Manuel Carlos Gil me entrevistó desde el programa de la Tertulia el Balonazo de Radio Guadalquivir, con motivo de su XX Aniversario apoyando al fútbol base sevillano. Hicimos un recorrido por mi trayectoria como futbolista y pasamos un buen rato recordando momentos importantes en los diferentes equipos por los que pasé, así como muchos de los grandes compañeros con los que tuve la suerte de compartir vestuario. Pinchando aquí o en la imagen, puedes escuchar la entrevista completa acompañada por imágenes, muchas de las cuáles ya están presentes en este blog.
Curiosamente, en la entrevista no aparecen las 2 anécdotas que cuento más a menudo y que califico como los momentos cumbres de mi carrera como futbolista amateur, cuando más cerca estuve de la élite. No siempre uno tiene la oportunidad de jugar contra el equipo de sus amores, pero allá por el año 1994 pude enfrentarme al Real Betis Balompié cuando militaba en el CMD San Juan en Tercera División. Y es que el Betis de Serra Ferrer gustaba de jugar amistosos con los clubes punteros de Sevilla a mitad de semana, así que en el mes de octubre recibimos en nuestro campo a ese equipo mítico de los Jaro, Vidakovic, Roberto Ríos, Alexis, Cuéllar, Sabas... y mi ídolo de la infancia, don Rafael Gordillo, momento que pude inmortalizar, aunque con los medios de la época... Era un Betis recién ascendido, que empezaba a ilusionar y que terminó el año en una digna 8ª plaza. El encuentro tuvo su vuelta en el Estadio Benito Villamarín, en el mes de junio del año 1995, rematando así un sueño de la infancia, aunque fuera en partido amistoso. Tengo que decir que no tuve que disimular mi pena por marcarle a mi equipo en ninguno de los enfrentamientos, pero es que enfrente tenía al premio Zamora de esa temporada...
La otra fue un año antes y en la cera de enfrente. Era el 10 de marzo de 1994 y por aquel entonces me encontraba entrenando en el Sevilla Atlético, cuando su entrenador, José Ángel Moreno, nos citó en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán para enfrentarnos al primer equipo en partido de preparación. Al Sevilla FC de la época lo dirigía don Luis Aragonés, que dividió a su plantilla en dos, para lo cuál necesitó un par de jóvenes del B, y como yo pasaba por allí... Pues eso, que formé parte del segundo once con jugadores tales como Monchi, Jiménez, Rafa Paz, Simeone... acompañando a Linde en el ataque, pues Suker estaba con la selección. Fue una experiencia increíble con el "Cholo" Simeone buscándome con la mirada y pidiéndome que lo apoyara en desmarque de apoyo, mientras Jiménez o Rafa Paz preferían que cayera en banda. Aún recuerdo esas arengas del "El sabio de Hortaleza" diciéndome mientras trataba de presionar en ese campo tan ancho "-Venga chaval, que parece que vas andando...".
La otra fue un año antes y en la cera de enfrente. Era el 10 de marzo de 1994 y por aquel entonces me encontraba entrenando en el Sevilla Atlético, cuando su entrenador, José Ángel Moreno, nos citó en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán para enfrentarnos al primer equipo en partido de preparación. Al Sevilla FC de la época lo dirigía don Luis Aragonés, que dividió a su plantilla en dos, para lo cuál necesitó un par de jóvenes del B, y como yo pasaba por allí... Pues eso, que formé parte del segundo once con jugadores tales como Monchi, Jiménez, Rafa Paz, Simeone... acompañando a Linde en el ataque, pues Suker estaba con la selección. Fue una experiencia increíble con el "Cholo" Simeone buscándome con la mirada y pidiéndome que lo apoyara en desmarque de apoyo, mientras Jiménez o Rafa Paz preferían que cayera en banda. Aún recuerdo esas arengas del "El sabio de Hortaleza" diciéndome mientras trataba de presionar en ese campo tan ancho "-Venga chaval, que parece que vas andando...".
miércoles, 8 de noviembre de 2017
MIS PRIMEROS PASOS COMO ENTRENADOR - JD GINES
El año pasado decido volver al fútbol. Tras un montón de experiencias en otros deportes, el seguimiento de mis hijos en las categorías inferiores del Juventud Deportiva Gines, hace que renazca en mí la pasión por el balompié. Tras meditarlo un tiempo, decido apuntarme al curso de entrenador y cada clase que recibía, cada práctica que realizaba, se iba asentando en mi interior la idea de que volvería al verde, en este caso artificial.
Y una vez terminado, tuve suerte. El director del club del pueblo en el que resido, del club donde juegan mis hijos, del club que soy socio, hablo de David Losada, no dudó en ofrecerme un hueco para que pusiera en práctica todas las ideas que iba acumulando en mi cabeza cuando me estaba formando como entrenador. Me ofreció un grupo infantil y, junto a mi amigo Iván Borrero, nos pusimos a trabajar con la ilusión de un novato a mis 44 años de edad.
Con ellos, mis futbolistas, nos lo estamos pasando de miedo en este apasionante mundo de la cantera. Juntos disfrutamos de las victorias, aprendemos de las derrotas, sufrimos con las lesiones y los males, conocemos otros pueblos y, en definitiva, compartimos nuestras vidas en torno a este objeto esférico que puede ser tan simple, o tan complejo.
jueves, 27 de julio de 2017
GINES7
A mediados de febrero de 2013, surge la idea de crear un equipo benjamín de fútbol 7 para aquellos niños que no habían disputado ningún partido, aún estando inscrito en la escuela de la localidad desde hacía 4 años. De esta manera surge Gines Seven, un proyecto que parte de un grupo de padres y madres descontentos e inconformistas, que deciden juntar a 12 chavales de 8-9 años que no sabían lo que era competir en el deporte que le gustaba y entre los que se encontraba mi hijo mayor David.
Sus habilidades técnico-tácticas brillaban por su ausencia y la distancia que se estaba creando con sus amigos "federados" o "mancomunados" era cada año mayor, pues le faltaba ese plus que te da la competición. Pero cada uno de los jóvenes futbolistas tenían unas ganas enormes de aprender y una ilusión por pertenecer a un equipo tal, que lo más destacable de estos dos años fue el compañerismo y la complicidad que llegaron a tener.
Gines Seven participó en dos campeonatos de una liga de Fútbol 7 del Aljarafe, creada para estos jugadores que tenían menos oportunidades de participar en las ligas oficiales de la comarca. En estos partidos prevaleció la participación y el fair play, y aunque es menos importante, estos chicos salieron campeones en el segundo año. Por otro lado pasearon el nombre por varios mundialitos organizados en diferentes localidades, siendo uno de ellos en el Estadio Olímpico de la Cartuja.
La buena predisposición de los chavales y su mejora gracias a los partidos organizados, terminaron por abrirle las puertas del club del pueblo y la Juventud Deportiva Gines creó un segundo equipo alevín para dar la oportunidad a estos fieras de competir de manera reglada en este deporte que tanto mueve. Gines7 tiene su propio blog donde fue recogiendo fotos, datos y las crónicas de todos los partidos que jugaron, así como varios videos en youtube de aquellos momentos más destacados.
Años después, estos doce cracks siguen diciendo que el equipo de Gines Seven fue uno de los momentos más bonitos que recuerdan de su todavía corta vida.
Gines Seven participó en dos campeonatos de una liga de Fútbol 7 del Aljarafe, creada para estos jugadores que tenían menos oportunidades de participar en las ligas oficiales de la comarca. En estos partidos prevaleció la participación y el fair play, y aunque es menos importante, estos chicos salieron campeones en el segundo año. Por otro lado pasearon el nombre por varios mundialitos organizados en diferentes localidades, siendo uno de ellos en el Estadio Olímpico de la Cartuja.
La buena predisposición de los chavales y su mejora gracias a los partidos organizados, terminaron por abrirle las puertas del club del pueblo y la Juventud Deportiva Gines creó un segundo equipo alevín para dar la oportunidad a estos fieras de competir de manera reglada en este deporte que tanto mueve. Gines7 tiene su propio blog donde fue recogiendo fotos, datos y las crónicas de todos los partidos que jugaron, así como varios videos en youtube de aquellos momentos más destacados.
Años después, estos doce cracks siguen diciendo que el equipo de Gines Seven fue uno de los momentos más bonitos que recuerdan de su todavía corta vida.
miércoles, 15 de marzo de 2017
Cuenta con la cantera... para educar a tus hijos
A principios del pasado 2016, un periodista, amigo, experto en la cantera sevillana y que gestiona el conocido blog cuentaconlacantera.com, me ofreció la oportunidad de expresar mi opinión a través de un artículo. Lo pego aquí tal y como apareció el 2 de abril. Sólo me queda agradecer a Jesús Alba el ofrecimiento y recomendar este interesante blog.
Fuente http://www.cuentaconlacantera.com/cuenta-con-la-cantera-para-educar-tus-hijos/
La cantera, o lo que es lo mismo, los escalafones inferiores
de un club deportivo, forma parte de lo que a mi parecer es el triángulo
educativo Familia-Escuela-Deporte. Un triángulo escaleno, donde obviamente el
ángulo mayor corresponde a la familia, pero donde escuela y club o asociación
deportiva completan esa figura geométrica que es la formación de los jóvenes.
Afortunadamente, la cultura deportiva ha calado en nuestra
sociedad y, bien sea por estética o por salud, son escasas las familias que no
dedican parte de su tiempo de ocio a la práctica de algún deporte o que tratan
de fomentar en sus menores un hábito deportivo. La diversificación de la oferta
deportiva ha aumentado de manera que nuestros hijos o hijas pueden escoger
entre un enorme abanico de posibilidades y esa práctica, antes casual y poco
reglada, se ha convertido en una actividad complementaria que gestionan los
ayuntamientos o clubes directamente. A diferencia del modelo americano en el
que la práctica deportiva está ligada al sistema educativo y donde las
competiciones las organizan los institutos o las universidades, nuestros
deportistas están en manos de monitores o entrenadores de cantera, ajenos a la
comunidad educativa pero totalmente inmersos en su educación.
El aumento de la práctica deportiva repercutió en la
necesidad de formar a las que iban a ser las personas encargadas en dirigir esa
actividad y hoy día nos encontramos multitud de titulaciones y especialidades
relacionadas con el mundo del deporte y la actividad física. De este modo
resulta impresionante e inimaginable unos años atrás, comprobar el currículo de
la mayoría de los monitores deportivos o entrenadores que se hacen cargo de
nuestros jóvenes. El fútbol, como es lógico, no ha permanecido al margen y a
través de la Escuela de Entrenadores, la RFEF se encarga de formar a esos que
después comandan grupos una media de 5 horas semanales, tratando de inculcar
los valores de fair play o deportividad… la mayoría de las ocasiones.
Y aquí nos encontramos con la problemática del fútbol. La
diferencia con otros deportes es sencilla: el fútbol es un fenómeno de masas
incomparable con el resto. Los eventos futbolísticos tienen una repercusión
social cercana a los conflictos bélicos o la política. Es un negocio y como tal
vende productos, compra minutos televisivos y crea dioses, de manera que la
mayoría de los que hemos practicado este bello deporte, hemos soñado alguna vez
con llegar a la fama pegándole patadas a un balón. Este discurso es muy manido
y archiconocido, pero sigue primando en muchos equipos de cantera, pues lo
importante, lo que nos da reconocimiento, es la victoria, el título o el
ascenso logrado.
Como profesional de la educación física, trato de inculcar
los valores positivos del deporte y la competición, siguiendo, por ejemplo, uno
de los 8 objetivos de mi asignatura en la etapa de primaria, que dice
textualmente “Desarrollar actitudes y hábitos de tipo cooperativo y social
basados en el juego limpio, la solidaridad, la tolerancia, el respeto y la
aceptación de las normas de convivencia, ofreciendo el diálogo en la resolución
de problemas y evitando discriminaciones por razones de género, culturales y
sociales (O.EF.5), ORDEN de 17 de marzo de 2015 por la que se desarrolla el
currículo correspondiente a la Educación Primaria en Andalucía.”. Los noventa
minutos semanales que tengo con mi alumnado en el colegio, se quedan en nada si
los comparamos con las horas que pasan éstos con sus respectivos entrenadores y
monitores, desapareciendo completamente todo lo inculcado si el árbitro nos
pita un penalti que no fue, o si el partido está igualado y nos jugamos el
liderato…
En este marco contextual, los padres y madres tenemos que
elegir entre una actividad que contribuya a la educación de nuestros hijos e
hijas, y otra en la que todo el trabajo está encaminado a la obtención del
resultado final, esperando que el futuro “crack nos saque de pobres”.
Curiosamente muchas familias huyen literalmente del fútbol por su exceso de
competitividad y buscan en otros deportes esos valores antes mencionados, pues
no desean que sus niños y niñas completen sus jornadas en un ambiente agresivo,
fomentado muchas veces por esa figura del entrenador.
El mundo del fútbol es muy peculiar. Muchos lo comparan con
la vida misma. Es un deporte de equipo en el que no eres nadie sin tus
compañeros, en el que la suma de esfuerzos es la clave del éxito, donde
aprendes a competir, colaborar, respetar, donde haces amigos y enemigos, y
donde también existe un modelo a seguir que debe corregir tus conductas contrarias,
como hacemos en la escuela o en casa. Yo crecí en ese ambiente y me gustaría
que mis hijos también lo hicieran. Habiendo sido un futbolista amateur cuyo
logro consistió en jugar varias temporadas en la Tercera División, he tenido la
fortuna de haber trabajado de monitor, entrenador, secretario técnico e incluso
director deportivo de un pequeño club sevillano. Y por encima de goles, trofeos
y ascensos, me quedo con que el fútbol completó esa formación que empezaron mis
padres y continuaron mis profesores en las distintas etapas educativas por las
que pasé.
Por todo ello, debemos contar con la cantera para
asegurarnos que ese tiempo que pasan nuestros hijos e hijas sea de calidad.
Debemos colaborar con el entrenador o monitor, respetando sus decisiones y sin
cuestionar su autoridad, porque el campo de fútbol no está en nuestro ángulo de
actuación. Y al mismo tiempo debemos exigir a ese educador que pasa tanto
tiempo con ellos, un comportamiento acorde a los valores que buscamos, pues su
conducta tiene una repercusión mayor de lo que puedan pensar, créanme, lo dice
un educador que le ha tocado estar en los tres vértices de ese triángulo del
que hablaba al principio.
Termino dándole la enhorabuena a este magnífico proyecto en
forma de web, donde se trata de resaltar ese trabajo, muchas veces
desagradecido, de tantas personas que desde su vértice, ayudan a crecer a
nuestros jóvenes, agradeciendo a Jesús Alba su invitación a expresar mi opinión
al respecto.
ISMAEL CARRASCO
Maestro de Educación Física, Licenciado en Psicopedagogía
Máster en Educación Social y Animación Sociocultural
Autor de “60 fichas de psicomotricidad” y “60 fichas de
cooperación”
http://pilashablaingles.blogspot.com.es/
http://unavidaenbotines.blogspot.com.es
domingo, 30 de octubre de 2016
OTROS DEPORTES
Alguien podría preguntarse cómo puede haber más deportes aparte de los detallados... pues los hay. Y no me refiero a que los he practicado de manera esporádica, sino que los he probado y en cierta manera sigo ligado a ellos. En cualquier caso, siempre hablo desde la práctica como aficionado.
¿Quién no ha jugado al tenis de mesa? ¿Y quién no cree que es un buen jugador o jugadora de ping-pong? Yo no iba a ser menos y en mi adolescencia lo practiqué de manera asidua. Algún loco pensó que podría poner una mesa en el local social y así, junto a todos mis vecinos, me aficioné a este deporte de origen inglés, aunque muchos crean que apareció en algún país asiático. Durante unos años estuve enganchado e incluso conseguí dos trofeos de mi categoría en mi barrio, los cuáles guardo junto a mi pala de 3 estrellas y su funda, con mucho afecto. Años más tarde ejercí de monitor en Castilleja de Guzmán, pues era una de las escuelas deportivas que creamos.
Me gustaría terminar con un deporte que NO he practicado de manera oficial, aunque es uno de mis favoritos, el baloncesto. ¿Por qué no he podido? No lo sé exactamente. Quizás porque se trata de un deporte de equipo al que me aficioné mientras labraba mi carrera en otro, el fútbol. Aún recuerdo las regañinas de mi padre cuando me iba a la calle botando el balón, pues probablemente le dedicaba más tiempo a la canasta que a la portería. Jugué mucho en mi plazoleta, así como en la escuela y el instituto, e incluso fui monitor de baloncesto en Castilleja de Guzmán y en Bormujos, pero debo decir que añoro la posibilidad de haber estado enrolado en un club, con sus entrenamientos, sus tácticas, sus ruedas... Hoy día mato el gusanillo en el cole con mis alumnos o machacando a mis hijos en casa a golpe de muñeca, porque por supuesto tengo una canasta en el patio...

A través de mi trabajo, tuve la suerte de preparar un viaje fin de curso de Cádiz a Sierra Nevada, con curso de esquí incluido, lo que propició mi primer enfrentamiento a esas cuestas salvajes encima de unos esquís traicioneros, con el slalom y unos ridículos bastones como únicas armas. La sensación de velocidad y riesgo me enganchó desde el principio, así que cada vez que puedo me escapo a la sierra de Granada, donde las pistas rojas son mi máximo éxito...
Recientemente pude volver a esquiar y para mí fue una ocasión muy especial, ya que lo hice en familia. Al haberme iniciado en este deporte con mis alumnos, siempre estuve tratando de ir con mis niños, pero no ha sido hasta las navidades pasadas del 2016 cuando conseguimos pasar unos días en Pradollano y disfrutar de este bello deporte.
Haciendo click aquí podréis ver los logros de ellos con sólo dos días de práctica. De cracks ;)
¿Quién no ha jugado al tenis de mesa? ¿Y quién no cree que es un buen jugador o jugadora de ping-pong? Yo no iba a ser menos y en mi adolescencia lo practiqué de manera asidua. Algún loco pensó que podría poner una mesa en el local social y así, junto a todos mis vecinos, me aficioné a este deporte de origen inglés, aunque muchos crean que apareció en algún país asiático. Durante unos años estuve enganchado e incluso conseguí dos trofeos de mi categoría en mi barrio, los cuáles guardo junto a mi pala de 3 estrellas y su funda, con mucho afecto. Años más tarde ejercí de monitor en Castilleja de Guzmán, pues era una de las escuelas deportivas que creamos.Me gustaría terminar con un deporte que NO he practicado de manera oficial, aunque es uno de mis favoritos, el baloncesto. ¿Por qué no he podido? No lo sé exactamente. Quizás porque se trata de un deporte de equipo al que me aficioné mientras labraba mi carrera en otro, el fútbol. Aún recuerdo las regañinas de mi padre cuando me iba a la calle botando el balón, pues probablemente le dedicaba más tiempo a la canasta que a la portería. Jugué mucho en mi plazoleta, así como en la escuela y el instituto, e incluso fui monitor de baloncesto en Castilleja de Guzmán y en Bormujos, pero debo decir que añoro la posibilidad de haber estado enrolado en un club, con sus entrenamientos, sus tácticas, sus ruedas... Hoy día mato el gusanillo en el cole con mis alumnos o machacando a mis hijos en casa a golpe de muñeca, porque por supuesto tengo una canasta en el patio...

jueves, 7 de abril de 2016
CICLISMO
Otro deporte que practico bastante actualmente es el ciclismo. Siempre he tenido bicicleta de montaña, ya sea como medio de transporte o para hacer salidas en familia, ya que éstas son parte de nuestros hábitos los fines de semana. Pero cuando me acerqué al mundo del triatlón tuve que asumir que salir a pedalear con la "flaca", la bicicleta de carretera, es otra historia, así que tuve que equiparme y ponerme a hacer kilómetros conociendo pueblos, carreteras y cuestas a base de golpes de pedal. De una u otra manera, no te será difícil encontrarte conmigo sobre dos ruedas si vienes al Aljarafe sevillano.






miércoles, 20 de enero de 2016
FÚTBOL SALA
Aún sin ser un gran jugador de fútbol sala o futbito, dada mis características ganaba en terrenos grandes, no cabe duda de que lo practiqué en numerosas ocasiones, a pesar de tenerlo específicamente prohibido en la casi totalidad de reglamentos internos de los clubes a los que pertenecí.
Era inevitable. Sin quererlo, te veías envuelto en equipos que se formaban alrededor y no venía mal para aumentar el ego personal en los grupos de colegios, institutos e incluso en la universidad. Por otro lado, ese vacío jurídico que se producía en verano, me permitía enrolarme en pequeños torneos o competiciones, donde coincidía con otros futbolistas que pasaban por allí... Desde el Colo-Colo de Gines hasta el Chiringuito Chari o el Dínamo 02 de Castilleja de la Cuesta, pasando por esos equipos internos en las diferentes etapas de mi formación académica.
Asimismo, es bueno recordar que mis inicios como docente fueron entrenando a chavales adscritos a este deporte, por lo que siempre he estado relacionado con una modalidad del fútbol mucho menos exigente en lo físico y con más participación con el balón.

Era inevitable. Sin quererlo, te veías envuelto en equipos que se formaban alrededor y no venía mal para aumentar el ego personal en los grupos de colegios, institutos e incluso en la universidad. Por otro lado, ese vacío jurídico que se producía en verano, me permitía enrolarme en pequeños torneos o competiciones, donde coincidía con otros futbolistas que pasaban por allí... Desde el Colo-Colo de Gines hasta el Chiringuito Chari o el Dínamo 02 de Castilleja de la Cuesta, pasando por esos equipos internos en las diferentes etapas de mi formación académica.
Asimismo, es bueno recordar que mis inicios como docente fueron entrenando a chavales adscritos a este deporte, por lo que siempre he estado relacionado con una modalidad del fútbol mucho menos exigente en lo físico y con más participación con el balón.
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